Home

[21-11-2014] RESIDENCIA DE INVESTIGACIÓN DE LA FUNDACIÓN UTZON Y LA DANISH ART FOUNDATION_

“Me gusta estar en el límite de lo posible” Jorn Utzon

Llegar a los lugares en barco, siempre es diferente. Utzon amaba el mundo naval, en el que trabajaba su padre como ingeniero. A su regreso de Australia, tras abandonar la construcción de la Opera de Sidney, se enamoró de Mallorca y construyó esta vivienda sobre el mediterráneo. Le puso el nombre de su mujer, Lis. Se conoce como la casa del sol, ya que puedes ver su ciclo completo, con el único sonido del mar rompiendo sobre el acantilado. Hoy tengo la suerte de despertarme aquí.

El traslado de Madrid a este espacio sobre un acantilado mallorquín, cerca de Porto Petro, es un viaje en el tiempo. A pesar de evitar el avión en la búsqueda de un tránsito más moderado, supone un enorme choque durante los primeros días. Poco a poco te vas encontrando con el lugar y comprendiendo la sencillez y a la vez la inmensa riqueza de los diferentes espacios que configuran Can Lis. La vivienda respìra arquitectura tradicional mallorquina, con la maravillosa piedra marés de una cantera cercana [sostenibilidad real, más allá de la mera palabra de moda], recuerda continuamente a la Grecia clásica con el gran patio central, al mundo árabe, por el que Jorn viajó a menudo y a la arquitectura tradicional japonesa, en los tránsitos entre pabellones. La arquitectura escandinava está presenta a cada paso, Aalto, Asplund, Piëtila hacen de Can lis un ejemplo de modernidad y vanguardia, así como un referente no sólo constructivo, si no también social para los tiempos de fuegos artificiales que vive la arquitectura actual.

La media luna en honor al grabado del pintor japonés Hiroshigue, bow moon y al antiguo nombre de la calle [mitja lluna], marcan el acceso a la vivienda y dejan ver el mar nada más entrar. La cerámica referencia a Aalto, Pietila … se repite en el mobiliario de obra y en otros proyectos de Utzon y parecen provenir de uso de sus viajes a la ciudad Persa de Isfahan. Los colores vivos, blanco, azul, ultramar y tierra, son referencia al pintor Asger Jorn, de quien era gran admirador y cuyo museo proyectó en Silkeborg en 1963, aunque nunca se construyó, una de las grandes arquitectural ausentes del siglo XX.

El mobiliario fijo, en el gran atrio central, en los patios traseros y delanteros de los pabellones, así como el gran sillón circular del estar, configuran diferentes espacios de estar y crean situaciones variadas a lo largo del día, en función de su uso. Unas sencillas sillas de mimbre tradicionales de las islas, desgastadas por el paso del tiempo y la sal marina, se pueden ir moviendo por la vivienda, creando nuevos espacios de encuentro y relación.

A las siete de la mañana, amanece en Can Lis, en el dormitorio, unas sencillas cortinas blancas hacen de telón de fondo, sobre el que el sol va reflejando el bosque mediterráneo y el mar que rodea la vivienda. La luz tamizada te va despertando poco a poco y cuando se abren , el sol se impacta sobre las paredes de piedra marés mallorquina, tiñendo de rojo el volumen de casi cinco metros de alto.Cuentan que Utzon estudió el Teatro Olímpico de Palladio, antes de construir Can Lis.

Subirse a los tejados siempre da una perspectiva diferente de los lugares, en este caso con el Mediterráneo delante y el bosque mediterráneo de pinos y mirtos envolviendo la vivienda, era una necesidad. La cubierta de bovedilla cerámica mallorquina que se ve en el interior, aparece rematada por unas pequeñas piezas planas de teja mallorquina y una chimenea-lucernario que Utzon descubrió en su viaje a Irán emerge con el verde como telón de fondo.

La vivienda se asienta sobre diferentes plataformas escalonadas que van descendiendo hacia el mar, referencia a la arquitectura azteca, griega y mesopotámica. Las transiciones interior-exterior, hacia el mar [norte-sur] y hacia los pabellones de dormitorios [oeste-este], están cargadas de pequeños detalles que vas descubriendo con el pasar de los días. Utzon solía sentarse en el borde del acantilado a dibujar, dejando a sus espaldas la columnata de piedra marés, le gustaba bajar a la cueva que hay debajo de la vivienda, junto al mar y en este punto, hay algo que no deja de recordarme todo el tiempo a la atmósfera de las películas de Theo Angelopoulos.

[ sergio baragaño ]

IMG_3944

IMG_4109

IMG_3757

 IMG_4145

IMG_4201

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s