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[29-08-2014] RESIDENCIA DE VERANO EN LA COSTA ROCOSA DE COHASSET_

Hagerty House fue el primer edificio encargado al arquitecto Walter Gropius con la asistencia de Marcel Breuer en los Estados Unidos. La casa se localiza a pocos metros de la costa, en el 357 Atlantic Avenue de Cohasset, Massachusetts.

Cuando la Casa Hagerty fue construida en el año 1938 a lo largo de la costa rocosa de Cohasset, Massachusetts, los pudientes vecinos quedaron horrorizados. La estructura minimalista estilo internacional pudo generar un agudo contraste con la arquitectura colonial tradicional de la zona, pero ayudó a abrir el camino para la arquitectura del nuevo siglo. De hecho, Gropius viajó por toda Nueva Inglaterra observando las blancas casas coloniales e hizo un esfuerzo por relacionarse con ellas en la tipología de construcción y la sensibilidad.

La historia de la casa comienza en 1937, cuando Walter Gropius, fundador pionero de la Bauhaus alemana y emigrado recientemente a los Estados Unidos, aceptó un puesto de profesor en la Harvard Graduate School of Design. Tras los crecientes ataques del régimen nazi por sus ideas y de pasar casi tres años en Inglaterra con el grupo modernista Isokon, Gropius, con su esposa, Ise, se trasladó a Cambridge, Massachusetts. En Harvard, Gropius ejercería una profunda influencia sobre las mentes de una generación de arquitectos cuya obra transformaría la arquitectura de Estados Unidos en las siguientes décadas.

John Hagerty, como  estudiante en la Escuela Superior de Diseño, se empezó a interesar en la arquitectura moderna durante sus estudios universitarios en Harvard, y una conferencia de Gropius en el Club de Arquitectura de Boston confirmó su elección de arquitecto. Hagerty se había quedado fascinado por las estructuras sin adornos de vidrio, hormigón y acero que preconizaba Gropius en sus clases. Hagerty encargó Gropius el diseño de una casa de verano para su madre, Josephine, en Cohasset, un suburbio al sur de Boston. Gropius se mostró encantado de aceptar dicho encargo, pues éste era su primer trabajo arquitectónico en los Estados Unidos.

La petición de Hagerty  era simple: quería una casa de verano de dos pisos, una residencia  caracterizada por una forma geométrica simple y por la simplicidad de los detalles, con un gran salón y varias habitaciones. Para el diseño, Gropius se asoció con su ex colega de la Bauhaus y profesor en Harvard, Marcel Breuer, quien le ayudaría durante todo el proyecto. El encargo original como casa de verano se transformó rápidamente durante la fase de diseño en una residencia habitual con cinco dormitorios y un garaje para tres coches. Gropius y Breuer diseñaron una estructura de dos pisos en acero y madera que se levanta sobre un zócalo de granito local que contiene el garaje y los espacios de servicio.

La casa, de forma cúbica, permite un estudio de contrastes entre los dos materiales, entre las paredes y muros de piedra y el revestimiento de madera. Las paredes de piedra ofrecen un marco conceptual que combina con los suelos de la madera y los volúmenes de acero de las principales zonas de estar. Como protección contra posibles daños de las mareas y tormentas, sólo el garaje se encuentra en la planta baja. Un alto muro de piedra envuelve un patio en forma de U con vistas al océano, proporcionando aislamiento desde la carretera, mientras que los pisos superiores se encuentran repartidos por el jardín amurallado.

Los arquitectos quedaron cautivados por los materiales de construcción disponibles en los Estados Unidos, que satisfacía a la Bauhaus en su predilección por la tecnología emergente y el uso de la producción masiva de muebles y accesorios. Breuer optó por emplear terra cotta para los tubos de las chimeneas, y Gropius decidió dejar los radiadores expuestos como esculturas funcionales en toda la casa. Las escaleras exteriores fueron construidas con tubos de acero soldados y galvanizados y fueron dejados a la vista. Aunque el edificio fue un hito moderno en su día, no fue ajeno a lenguajes vernáculos. La piedra de granito recogida en la zona se utilizó para el basamento de la casa, así como para los muros de piedra con mortero situados en la parte delantera y trasera.

La la sección longitudinal de la casa tiene forma de L y se extiende con una orientación norte-sur, interrumpida por ventanales que van del suelo al techo y pequeñas bandas de vidrio diseñados para maximizar las vistas del Océano Atlántico. “La casa estaba destinada a enfocar como una cámara hacia la magnífica extensión del océano“, escribió John Hagerty en un artículo de 1949 en Diseño de Interiores y Decoración. “Las paredes  blancas eliminarían el punto de vista de las casas vecinas, y el lado este, frente al mar, iba a estar lleno de ventanas.

El porche que se proyecta desde el cuerpo principal de la casa se apoya sobre columnas lally. Se llega a esa porche través de unas escaleras de la firma Breuer en las que las bandas de rodadura parecen flotar en el espacio. El techo del porche funciona como una terraza al aire libre. Al igual que con muchas de las casas diseñadas por Gropius y Breuer, es difícil determinar la contribución de cada socio.

La casa fue construida en paralelo a la costa, con la parte trasera de la propiedad a sólo 20 metros del mar. Gropius quería que la casa estuviese lo más cerca posible de la playa, suspendida sobre columnas para permitir la marea alta, pero no contaba con el hecho de que la casa podría ser alcanzada por inundaciones frecuentes y tormentas costeras. Construyó muretes y repisas de granito para proteger la parte de la costa, ya que existía una hendidura en el lugar formando una pequeña playa al descubierto entre la casa y el borde del agua.

La relación de la empresa con sus clientes se deterioró significativamente durante el curso de la construcción, que culminó en una larga carta de Josephine Hagerty muy crítica con los problemas del diseño. La respuesta, igualmente larga de Breuer, revela que la memoria de los acontecimientos difiere sustancialmente de la de su cliente. Los problemas fueron causados ​​por cambios solicitados por los clientes y el hecho de que el contratista y los proveedores no estaban familiarizados con la construcción de la arquitectura modernista, en particular, con la instalación de grandes ventanales de cristal y puertas correderas. Gropius y Breuer también subestimaron la ferocidad del clima de la costa atlántica. Los clientes hicieron cambios significativos en la casa y, finalmente, vendieron la casa en 1960. Los nuevos propietarios la restauraron con el diseño original.

[ Fuente _  diversas fuentes ]


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