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[09/05/14] TRIBUTO AL PREMIO PRíNCIPE DE ASTURIAS DE LAS ARTES 2014_

Desde Santa Mónica, en Los Ángeles, Gehry admite que el Príncipe de Asturias es un reconocimiento completo a toda su carrera. Pero señala que el Pritzker que recibió en 1989, antes de diseñar el Guggenheim de Bilbao, fue un premio valiente que a él le sirvió de aliento, reforzó su elección. Asegura estar contento con el galardón “pero espero que no sea el último”, dice por teléfono: “Que quede claro que yo sigo trabajando”.

Explica que todavía considera el Guggenheim una obra clave en su trayectoria. “Los proyectos son como hijos y el que estás criando en cada momento es el favorito. Pero es cierto que el Guggenheim creyó en mí. Fue fundamental en mi carrera. Espero haber ayudado igualmente a Bilbao”. Tanto es así que, cuenta, el año pasado celebró, el 29 de febrero, su cumpleaños en el museo. “Cenamos allí con políticos y amigos. Fue bonito volver a verlo”. Respecto al nuevo premio, no considera que recibirlo sea un reconocimiento a su manera artística de entender y defender la arquitectura: “ha habido varios arquitectos premiados con el Príncipe de Asturias y cada uno representa una opción. La mía es la artística, pero estoy convencido de que el arte está en los ojos quien mira”.

En reconocimiento a su labor, Frank Gehry ha recibido numerosos y prestigiosos premios y distinciones, entre los que se encuentran el premio Priztker otorgado por la Fundación Hyatt en 1989, máximo galardón al que puede aspirar un arquitecto.

A finales de los años 70 construyó una serie de viviendas como volúmenes partidos y componentes industriales pre-fabricados, como su propia casa en Santa Mónica (1978), en la que la casa ya existente fue cubierta con un manto de planchas rosadas de amianto, paneles de chapa ondulada y enrejados de alambre.

LA CASA DE FRANK GEHRY EN CALIFORNIA

Mucho antes de alcanzar el prestigio internacional por ser el arquitecto del Museo Guggenheim en Bilbao, Frank Gehry diseño su propia casa en Santa Mónica (1977-78). La historia comenzó cuando su segunda esposa, Berta Aguilera, compró una pequeña casa de color rosa, de estilo colonial holandés, en un barrio burgués de los Angeles. Gehry decidió entonces reformar lo que él consideraba “una encantadora casita sosa”, construyendo al rededor de ella y tratando así “de hacerla más importante”. El resultado fue tan impactante entre sus vecinos que una noche la casa fue tiroteada.

Se hace uso de materiales no convencionales, tales como vallas con enrejados, vidrios con alambre interior y chapas metálicas onduladas, encofrado de madera, acero corrugado, madera contrachapada y marcos de madera clara. La idea oculta detrás del trabajo de Gehry en la que sería su residencia no es la deconstrucción de la antigua casa de 1920 y el descubrimiento de sus huesos. La forma esculpida y las materias primas semi-industriales apoyan el movimiento dinámico, y las formas irregulares y fluidas.

“…Me eduqué al principio de mi carrera con un maestro vienés para producir perfección, pero en mis primeros proyectos, no pude encontrar el oficio para conseguir esta perfección. Mis amigos artistas, gente como Jasper Johns, Bob Rauschenberg, Ed Kienholz, Claes Oldenburg, estaban trabajando con materiales muy poco costosos, maderas rotas y papel, y estaban produciendo belleza. Estos no eran detalles superficiales, era algo directo, planteaba la pregunta de qué era la belleza. Elegí usar los oficios disponibles, y trabajar con los constructores y hacer una virtud de sus limitaciones. La pintura tenía una inmediatez que yo deseaba para la arquitectura. Exploré los procesos de los materiales de construcción en bruto para intentar darles sentimiento y espíritu. Intentando encontrar la esencia de mi propia expresión, fantaseaba con ser una artista delante del lienzo en blanco decidiendo cual era la primera acción. Lo llamaba el momento de la verdad. La arquitectura debe resolver problemas complejos. Tenemos que entender y usar la tecnología, tenemos que crear edificios que sean seguros y que no se mojen, respetuosos de su contexto y sus vecinos, y enfrentar una miríada de cuestiones de responsabilidad social, e incluso satisfacer al cliente. Pero ¿entonces qué? El momento de la verdad, la composición de elementos, la selección de formas, escala, materiales, color, finalmente, todas las mismas cuestiones a las que se enfrentan el pintor y el escultor. La Arquitectura es sin duda un arte, y todos los que practican el arte de la arquitectura son sin duda arquitectos…” [Gehry, 1989]

 

[ Fuente _ El País + Historias de Casas ]

Artículo Frank Gehry El País

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