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[21-06-13] ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS MERCANTILES_

F. Javier Carvajal 1955, Barcelona

Apenas una año después de terminar la carrera por la Escuela Técnica de Madrid, siendo Premio Extraordinario del Proyecto Fin de Carrera y habiendo sido becado en la Academia Española de Roma, en 1954 Javier Carvajal, junto a Javier García de Castro, se adjudican el primer puesto del concurso convocado para la construcción de un edificio destinado a Escuela de Altos Estudios Mercantiles, en la Ciudad Universitaria de Barcelona. Hoy por hoy, este edifico acoge la Escuela de Ingenieros Industriales de Barcelona.

El edificio debía tener una proyección de vida de al menos medio siglo, circunstancia que condicionó la estética y las características del proyecto pensando en un futuro hipotético. De la mima manera, la estética debía responder a las tendencias más actuales y vanguardistas.

La morfología del nuevo terreno, ya que se había proyectado para un  lugar diferente, obligó a realizar ciertas modificaciones sobre el anteproyecto, disponiéndose finalmente de forma longitudinal. El proyecto se desarrolla claramente en dos partes: un bloque longitudinal de cinco plantas, que permite aprovechar la mejor orientación posible, y un zócalo de una y dos plantas, que contiene los locales que requerían de una estructura distinta, como las grandes aulas y el salón de actos.

La estructura es de hormigón armado y se dispone según las necesidades. En el bloque longitudinal encontramos una repetición de pórticos cada 3 metros que salvan los 12 metros de luz que tiene el ancho del bloque. Los soportes se disponen en las fachadas para permitir una libre distribución interior. El resultado es un bloque totalmente libre en su interior, frente a un exterior muy ordenado, con muchas ventanas y con ello, muy transparente. Por el contrario, el zócalo, que se expande por el solar y sostiene las alturas superiores, se proyecta con una estructura diferente, continua y opaca, que se adapta a cada situación del terreno y del programa.

Como lo hicieron los arquitectos de la Alhambra, que el tanto admiraba, con esta obra Carvajal nos deleita por primera vez con su pasmosa habilidad para articular los espacios. Los espacios fluyen de tal manera, que la respuesta al juego que plantea el arquitecto, parece a nuestra vista lo más natural del mundo. Esto se traduce en unas formas de enorme fuerza. Pero no es la forma por la forma, sino forma que surge de los condicionantes y los requisitos que demanda el hecho arquitectónico concreto. Una obra que consigue encajar a la perfección todas las piezas del rompecabezas hasta su perfecta armonía y racionalidad. Como decía Ignacio Vicens, “uno de los mejores ejemplos del racionalismo español”.

“La arquitectura no se identifica con ser arte o técnica sino en ser humanismo. Los arquitectos nos servimos de la belleza o de las técnicas pero somos humanistas, al servicio del hombre y buscando su felicidad. Lo fundamental es estar cerca del hombre a través de la eficacia y la belleza”  [ Carvajal ]

[ Fuente _ arquitecturaviva ]

http://bit.ly/1481HeY

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